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UGC con IA o creadores reales: cuándo usar cada uno

7 min de lectura

Las personas reales y la IA juntas son la mejor opción. Los avatares o la IA sola encajan en algunos usos, como el contenido educativo, multidioma o de escala, pero el mejor resultado llega cuando un creador real se apoya en la IA para ir más rápido: la IA acelera y la persona aporta experiencia, credibilidad y prueba social.

La inteligencia artificial está transformando la producción de contenido: una imagen, un vídeo o un avatar que antes exigía una sesión entera puede generarse en minutos. Eso es una gran noticia para las marcas, pero crea una paradoja. Cuando cualquier marca puede producir contenido perfecto, el contenido imperfecto y real empieza a valer más, y el consumidor ya no se pregunta solo si le gusta lo que ve, sino también si es real.

La idea central de esta guía es sencilla: la IA abarata y acelera la producción; las personas aportan experiencia real, imperfección, contexto, diversidad, prueba social y credibilidad. Por eso lo mejor son las dos juntas: trabajar con creadores reales no significa renunciar a la IA para ir más rápido. Si todavía no tienes claro el punto de partida, lee primero qué es el UGC.

La preferencia por lo humano

Según Gartner (2026), el 68 % de los consumidores se pregunta con frecuencia si el contenido que ve es real, y el 35 % afirma que confía menos en los influencers por la proliferación de la IA. Ipsos (2025) encontró que aproximadamente dos de cada tres personas prefieren que el contenido de marketing y arte lo creen humanos, y que en noticias y entretenimiento la cifra se acerca a tres de cada cuatro.

Son encuestas de distintos países y metodologías, así que conviene leerlas como indicadores de tendencia y no como una medición única.

La IA como herramienta, la persona como protagonista

Que el público prefiera lo humano no significa que rechace la IA. El consumidor usa la tecnología, y mucho, pero espera que le ayude a entender su realidad, no que la sustituya. La distinción útil es entre la IA como herramienta y la persona como protagonista.

La IA brilla en la edición y los subtítulos, la ideación y las pruebas creativas, la traducción y la localización, las variantes y la personalización, y el análisis y la optimización. La persona aporta experiencia real, personalidad, credibilidad, contexto, opinión y testimonio, y la imperfección y la diversidad que hacen creíble un vídeo.

Esa ventaja del UGC humano es estructural. Una imperfección, como un grano o una piel con poros, funciona como señal de realidad. Un creador cuenta quién es, qué problema tenía y cómo encaja el producto en su vida. Puede mostrar la textura, la aplicación con luz natural y el resultado pasadas unas horas, algo que una simulación no demuestra por sí sola. Y una persona de una edad, una piel o un tipo de pelo concretos aporta un contexto de experiencia que representar la diversidad visualmente no iguala. Se ve claro en belleza y cuidado de la piel, donde el comprador necesita saber cómo se comporta un producto sobre una piel real.

La creator economy y los avatares crecen a la vez

El IAB proyectó para 2025 una inversión publicitaria en creator economy en Estados Unidos de 37.000 millones de dólares, un 26 % más que el año anterior. Según el mismo informe, el 95 % de los compradores de publicidad tiene preocupaciones sobre el uso de IA en el marketing con creadores, y la principal es la pérdida de conexión humana.

Al mismo tiempo, los avatares de IA dejan de ser una herramienta experimental y se consolidan como una categoría más de la producción de contenido, sobre todo donde hacen falta escala, personalización, localización o producción recurrente. No es una amenaza para el UGC humano, sino un nuevo escenario: cuanto más fácil sea crear personas digitales, más valioso será poder demostrar cuándo detrás de un contenido hay una persona real y una experiencia real.

¿Avatar o persona real?

La respuesta depende de lo que necesite el contenido. Un avatar o un vídeo con IA es una buena opción, y un UGC humano también, para el contenido educativo, el contenido multidioma, el contenido evergreen y el testing creativo, donde importan la escala y la velocidad.

Un avatar o IA funciona con matices, y el UGC humano es la opción recomendada, en tutoriales, testimonios, reseñas, demostraciones de producto, productos de piel y skincare, y cualquier contenido que dependa de una experiencia personal.

Por objetivo, una guía rápida: para notoriedad, combina IA y creadores, que dan escala y diversidad creativa. Para consideración, usa UGC real, por la credibilidad y la experiencia. En retargeting, UGC más IA permite crear variantes y optimizar. En educación, IA con expertos suma eficiencia y autoridad. Y para la prueba social, lo que genera confianza es una persona real.

El futuro no es humanos contra IA, sino humanos con IA

La oportunidad para las marcas está en usar la IA donde aporta eficiencia sin eliminar la experiencia humana. En la práctica, hay tres combinaciones. Contenido humano: una persona real, con experiencia y opinión reales. Contenido asistido por IA: un creador real que usa la IA para el guion, la edición, los subtítulos, la traducción, las variantes o las pruebas. Y contenido híbrido: una persona real combinada con elementos generados.

Así, la IA ayuda tanto a creadores como a marcas a trabajar más rápido, y los avatares cubren la escala y la localización. Solo conviene evitar la sustitución apresurada de las personas, que puede costar confianza si el público descubre que un testimonio era sintético, y volver el contenido intercambiable si todas las marcas usan las mismas herramientas y estilos. Si quieres sacar más partido a los vídeos de tus creadores, mira cómo convertirlos en anuncios UGC.

Conclusión

Cuando producir una imagen perfecta cuesta casi nada, una imagen imperfecta pero real adquiere un valor extraordinario. Cuando cualquiera puede generar un avatar, una persona real se convierte en una señal de confianza. La IA hará el contenido infinito; la experiencia humana lo hará creíble. Los avatares y la IA sola encajan en algunos usos, pero el mejor resultado llega cuando un creador real se apoya en la IA: el creador pone la experiencia y la IA acelera el proceso.

En UGC Slalom lo hacemos así: los vídeos los hacen siempre creadores reales, y usamos la IA a lo largo del proceso para que todo sea más rápido y más fácil, tanto para las marcas como para los creadores.

Para encontrar a las personas adecuadas, conoce cómo funciona un marketplace UGC y publica tu primera oferta desde la página de inicio de UGC Slalom.

Preguntas frecuentes sobre UGC

¿Qué es el UGC con IA?
Es contenido que imita al UGC pero se genera con inteligencia artificial, por ejemplo vídeos con avatares o voces sintéticas que simulan a un cliente. No lo ha grabado una persona real usando el producto.
¿La IA puede sustituir a los creadores UGC?
No del todo. La IA puede generar imágenes y voces, pero no puede probar un producto ni dar una opinión real. El valor del UGC está en que una persona de verdad lo cuenta, y eso es lo que genera confianza.
¿Para qué sirve la IA en una campaña de UGC?
Para preparar y organizar la campaña, agilizar el trabajo que rodea al contenido y analizar los resultados. El vídeo lo sigue grabando un creador real.
¿Cómo usa UGC Slalom la IA?
Los vídeos los hacen siempre creadores reales. Usamos la IA a lo largo del proceso para que sea más rápido y más fácil, tanto para las marcas como para los creadores.